4 jun

Excelencia culinaria impulsada por la tecnología.

En Bostón, los platillos son preparados por una enorme máquina que está a la vista de los clientes, no hay chefs, lo que podría considerarse una experiencia fascinante, pero a la vez extraña.

El concepto es una cocina robótica capaz de preparar alimentos más elaborados por sí misma, fundada por cuatro egresados de ingeniería y robótica del MIT (Massachusetts Institute of Technology).

Los clientes son recibidos por un anfitrión humano que los guía hacia unos kioscos con pantallas táctiles, eligen el platillo que deseen de entre una variedad que abarca desde cocina latina, tailandesa, hasta mediterránea; y se tiene la opción de añadir ingredientes adicionales. Lo sorprendente de todo, es que una vez hecho el pedido, la cocina robótica pone brazos mecánicos a la obra, todo esto se realiza ante los ojos de los clientes, quienes también pueden ver en la parte de arriba tiene su nombre y así pueden saber cuál es su orden. El proceso dura apenas tres minutos, y una vez que el tazón está listo, éste es recogido por un “garde manger” humano, quien se encarga de añadir los toques finales y decorar el plato para entregarlo al cliente.

Los responsables del concepto han sido claros al mencionar que no buscan entrar en la polémica de la pérdida de empleos por el uso de robots. Aunque han confirmado que gracias a este sistema ha sido posible tener este tipo de platillos a un precio muy asequible, además de que la reducción de costes es importante.

Sus fundadores también aclararon que algunos ingredientes se preparan en las noches por humanos, ya que, según la compañía, “la cocina robótica es una herramienta que nos ayuda a ser más eficientes sin perder calidad”. En los próximos meses, el equipo se enfocará en perfeccionar el concepto.