La energía, la movilidad urbana y el home office
Cada año, la demanda energética crece debido al aumento de la población y a la digitalización de la sociedad. Asimismo, esto aumenta el consumo de recursos naturales, las emisiones de gases y la generación de residuos. Todo ello, causa un impacto en el medioambiente que se traduce en la degradación de la capa de ozono, el cambio climático y la degradación de la biodiversidad.
Toda electricidad generada en una planta energética emite Gases de Efecto Invernadero (GEI), tanto en su fabricación, como en su consumo.
Sin embargo, dependiendo del tipo de energía primaria utilizada, podemos clasificar las fuentes de electricidad en dos grandes grupos: las fuentes de energía renovables y las fuentes no renovables.
- Fuentes de energía no renovables. El uso de energías fósiles lleva consigo una enorme huella ecológica por la explotación de recursos naturales que acarrea la pérdida de biodiversidad, la contaminación de agua y altas emisiones de Co2. Algunas de las fuentes no renovables más consumidas son: el petróleo, el carbón y el gas natural. Todas estas fuentes de energía suponen un costo elevado para el medioambiente en todas las etapas de su obtención y de su consumo.
- Fuentes de energía renovables. Estas alternativas suponen un impacto menor en el medioambiente en comparación a las anteriores. Algunas de las energías renovables más consumidas son: la energía eólica, la energía solar con placas solares, la energía hidráulica (que se encuentra en riesgo por la escasez registrada de agua en presas) y la energía nuclear.
En definitiva, la demanda creciente de la energía eléctrica tiene un impacto catastrófico para nuestro ecosistema. Como sociedad, debemos concienciarnos y apostar por fuentes de energías renovables que hagan menos daños al medioambiente, tanto en su producción como en su consumo.
Alineada a esta temática se viene planteando el cambio del uso de unidades vehiculares a base de gasolina por las unidades eléctricas, sin embargo la movilidad eléctrica, no resuelve el problema, hay que bajar el número de unidades, para que no se consuma tanta energía yla movilidad debe ser pensada para evitar grandes desplazamiento de los empleados hacias las áreas de trabajo, o bien las empresas deben ir pensando en permitir el formato que nos vimos obligados a implementar durante la pandemia «home office«, para ello, se necesitarán tomar nuevas medidas como la adopción de tecnologías integradas y la adopción de nuevas estrategias de comunicación interna.
Según datos de Adobe, durante la pandemia, hasta un 67% de los trabajadores a nivel mundial implementaron este nuevo esquema de trabajo, reportando experiencias positivas y grandes beneficios para las empresas.
Los empleados reportaron mayor efectividad en sus labores y las empresas ahorraron en gastos operativos, lo cual representó un mejor retorno de la inversión (ROI).
Y con el avance en su implementación, países como México, incluso legislaron en materia de home-office, incluyendo nuevas disposiciones en la ley con respecto a: gastos operativos que la empresa debe de reconocer a sus trabajadores, así como la adecuación de espacios de trabajo y servicios de tecnología de comunicación e información (TIC).
Según datos de la Secretaria del Trabajo y Previsión Social, en México el 70% de las labores empresariales podrían realizarse fuera de la sede de las empresas utilizando las tecnologías de la información y comunicación (TIC). Sin embargo, esto no implica que todos los sectores conserven esta modalidad de trabajo.
Luis Sánchez, Managing Director en Cushman & Wakefield México, aduce que una vez superada la pandemia, las oficinas seguirán siendo irremplazables y solo evolucionarán para adaptarse a las nuevas necesidades de las empresas, construyendo un modelo “híbrido” entre trabajo remoto y trabajo en la oficina.
Con estos datos en mente, la tendencia parece ser un sistema mixto que identifique las labores necesarias a realizar en la oficina y aquellas que se puedan ejecutar desde casa.
De hecho, según una encuesta de la firma KPGM, un 90% de las empresas está considerando la creación de esquemas flexibles que combinen «home-office» con trabajo en oficinas.
De acuerdo con un estudio realizado por Adobe, las organizaciones recurrirán a los procesos digitales de manera exclusiva, especialmente los equipos de ventas, marketing, recursos humanos y finanzas. Destacan las tecnologías de gestión y uso compartido como las firmas electrónicas, CLM, y aquellas de colaboración y automatización.
Recomendación: Cambio Climático y biodiversidad: acciones urgentes. Julia Carabias
