LA DISRUPCIÓN DE TODOS NUESTROS NEGOCIOS.

Las nuevas y diferenciadas propuestas de valor.

Todos los procesos de interacción humana evolucionan de manera vertiginosa, principalmente gracias al desarrollo de la tecnología. Y la manera de hacer negocios, sin importar el sector industrial o de servicios al que pertenezca, no es una excepción.

Lo anterior es fácilmente perceptible en el ámbito empresarial moderno; desde manufactureras hasta bancos, pasando por aseguradoras, tiendas e inclusos operadores de telecomunicaciones y medios deben adaptarse a los cambios digitales nativos que utilizan los nuevos modelos de negocios.

Este cambio al que se enfrentan la mayoría de la empresas es conocido como  la disrupción del negocio.

Un moderno concepto antiguo.

El concepto de la disrupción de los negocios tiene raíces históricas, principalmente en llamada destrucción creativa. En 1848 cuando el filósofo y economista prusiano Karl Marx comenzó a difundir, a través de algunas de sus obras, que existia un proceso de acomulacion y aniquilación de la riqueza que era inherente al sistema económico capitalista (basada en la propiedad privada de los medios de producción), y en que los empresarios nuevos solían desplazar a los viejos.

En 1939 el economista austríaco-estadounidense Joseph Schumpeter retomó esta idea al momento de asociar los ciclos económicos largos de Nikolái Kondrátiev con la aglomeración de las innovaciones tecnológicas. Pero no sería sino hasta tres años después, en 1942, que Schumpeter popularizaría el término de destrucción creativa en su libro Capitalismo, socialismo y democracia al utilizarlo para describir el proceso de transformación disruptiva asociado con la innovación, asegurando que: “El proceso de DESTRUCCIÓN CREATIVA es el hecho esencial del capitalismo, siendo su protagonista central el empresario innovador”.

La innovación disruptiva

Más reciente, en 1995, el afamado consultor  de negocios estadounidense Clayton M. Christensen formuló la primera teoría  de la innovación disruptiva, describiendo la manera en la que se lleva a cabo y reconociendo sus mecanismos clave. Para ello, identificó el proceso por el cual las empresas disruptivas desplazan a las ya establecidas (conocidas con el anglosajón término de incumbents), asegurando que las primeras siempre empiezan por brindar servicios a clientes que no son atendidos por los líderes establecidos, creando de esta manera un nuevo mercado con productos o servicios innovadores, pero mucho más simples y de menor desempeño, así como más baratos y accesibles.

Los innovadores tradicionales se mantienen en la trayectoria tradicional porque sus innovaciones son de más alto desempeño y satisfacen a sus clientes del mercado alto y demandante, mientras que los innovadores disruptivos crean nuevas trayectorias para ofrecer soluciones mucho más baratas, atractivas o accesibles, pero con un desempeño bajo. Estas nuevas trayectorias suelen ser ignoradas por los innovadores tradicionales , después de cierto tiempo estas innovaciones mejoran su desempeño, superando a las anteriores  y atrayendo también a los cliente de las empresas ya establecidas.

El dilema de los innovadores.

El ejemplo más claro es la computadora personal (PC), cuya presencia dio origen a un mercado masivo que inicialmente no contaba con los recursos ni la sofisticación actuales, pero que a la larga desarrolló una nueva trayectoria que terminó por ser mejor que la de sus antecesoras: las macro y mini computadoras.

La teoría amplia se amplía.

David L. Rogers, consultor de la Escuela de Negocios de Columbia, quien en su libro The Digital Transformation Playbook señala que la teoría de Christensen está centrada en decisiones de empresas, y no de consumidores. Sin contradecir a Christensen, Rogers amplió su teoría al tomar en cuenta los mercados del consumidor, donde La empresa disruptiva comienza a dar servicio a los clientes clave de una empresa establecida y no a los nuevos mercados, y donde la innovación es percibida más por su valor que por su bajo precio o fácil acceso. Rogers establece que no todas las innovaciones disruptivas abren un nuevo mercado, pero que sí deben brindar una propuesta de valor muy diferenciada capaz de hacer que los clientes fluyan en masa hacia un ecosistema de negocios completamente nuevo que es muy difícil de imitar; el ejemplo más palpable de ello es el Netflix. Rogers llamó a este fenómeno “Teoría de disrupción del modelo de negocio”,argumentando que muchas innovaciones disruptivas de la actualidad usan bienes o servicios ya conocidos, pero con nuevos modelos de negocio. Este es el caso de muchos nuevos modelos de negocios basados en innovaciones digitales (nativos digitales) que están irrumpiendo en todas las industrias, incluyendo México.

¿Qué tanta presión existe en su organización para responder a competidores digitales o a tradicionales que se están transformando?

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